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España: ¿La China de Europa?
9 julio, 2013|Actualidad

España: ¿La China de Europa?

España: ¿La China de Europa?

Desde que esta crisis mostró las vergüenzas de España al mundo y destrozara su modelo económico, estancado y demasiado dependiente del pelotazo inmobiliario. Expertos, economistas y clase política han intentado, analizando la situación, buscar una solución cortoplacista sin éxito, aplicando los clásicos parches del pasado. Pero lo que debe aceptarse es que esta depresión económica es, en realidad, una crisis de sistema y un anuncio del agotamiento del modelo económico, no solo español, sino a nivel mundial.

España no tiene margen de maniobra, con un tejido industrial reducido a cenizas, sin moneda propia y con unas expectativas nada positivas para los próximos 10 años, corre el peligro de correr la misma suerte de Grecia.
Desde hace mucho tiempo corre el secreto a voces que España está experimentando una devaluación interna que, por un lado, está siendo provocada a conciencia y, por otro, está sucediéndose automáticamente gracias a los altos niveles de desempleo (si hay poca oferta laboral, el trabajador exige menos salario y condiciones favorables).

Al no disponer de moneda propia, España no puede devaluar su moneda para convertir sus productos más atractivos al exterior, como han hecho en el pasado. Por lo tanto, con una moneda con un valor fijo y dependiente de los gigantes de Europa, la única forma de devaluar la economía española y convertirla en un paraíso para los fabricantes de productos (pasando por la inversión de capital extranjero) pasa por la reducción de costes de producción: salarios.

Poco a poco vamos viendo como ser mileurista, que hace unos años resultaba ser algo negativo, hoy en día se ha convertido en todo un lujo. Y no es una casualidad ni una reducción puntual. España va de camino a convertirse en un “país emergente”.

España necesita convertirse en un motor económico REAL, crear economía REAL mediante la producción de productos y servicios (recordad que ofrecer servicios en el exterior es una forma igual de válida de exportación). Lo que tenemos claro, es que España no va a salir de esta situación con la baja relación costes/productividad que tenemos. Pero tampoco vamos a convertirnos en la sombra de lo que éramos ni vamos a construir un nuevo país modernos y acorde con Europa si adoptamos a rajatabla lo que están proponiendo los monetaristas.

La misión de nuestra clase política en los próximos años es de una responsabilidad sin precedentes desde la transición: España debe convertirse en un motor económico, no mediante la bajada de salarios, sino a través del aumento de la productividad y la innovación. Para que exista innovación, el Gobierno debe dejar de recortar y castigar el ingenio como está haciendo tijeretazo tras tijeretazo. La Ley de Emprendedores será una ley hueca mientras no se complemente con paquetes de estimulación a la economía y al consumo interno. La mayoría de las empresas exportadoras necesitan un cambio en sus modelos productivos. Se pueden reducir costes de producción sin tocar el salario de los empleados, como ejemplo, mediante la adopción de tecnología y mejora de la estructura interna.

No somos un país emergente, a pesar de todo, y partimos con muchas ventajas con una estructura interna consolidada, trabajadores cualificados y su situación geográfica.  España debe conquistar el mercado exterior con calidad y no entrar en la carrera de los precios bajos.

Sin embargo, muy a pesar nuestro, la devaluación interna española vendrá de la mano de la bajada drástica de salarios, lo que sin lugar a dudas nos  convertirá en un país (más) productor pero sumido en una depresión social. Hay muchos intereses ahí fuera que quieren que España se convierta en un país barato: productividad  europea a precios asiáticos. Es un panorama demasiado atractivo para los cuatro poderosos que manejan los hilos.

2 comments
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Jorge

2 coments

  • 9 julio, 2013 at 10:17 pm

    Me niego,aunque sí seguimos así acabaremos mucho peor que los asiáticos

    • 11 julio, 2013 at 12:21 pm

      Creo que España SÍ debería convertirse en un país productor, pero de calidad, como Alemania. España tiene muchos sectores en los que es potencia, Agricultura, Energías Alternativas, etc. Es cuestión de potenciar nuestros puntos fuertes y exportar innovación y calidad.
      El problema es, que los de arriba están planteándolo de forma totalmente diferente: reducir costes de producción para que fabricantes vean a España atractiva para contratar.

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