LOADING

Follow me

Catalunya, Euskadi y la vía federal
10 noviembre, 2014|Actualidad

Catalunya, Euskadi y la vía federal

Catalunya, Euskadi y la vía federal

Vamos a dejar un lado disputas históricas y de apuntar con el dedo quién o no tiene razón. La necesidad máxima y prioridad para nuestro país es recuperar la convivencia para trazar una nueva ruta juntos y salir de los problemas que verdaderamente nos afectan en el día a día: la falta de competitividad, desigualdad social y desempleo.

No podemos plantearnos iniciar el viaje por el mar de la recuperación quemando las naves y sufriendo botines. A nivel país, sufrimos los mismos males que en cualquier equipo de personas que se necesitan unas a otras para avanzar, dígase equipo de fútbol, empresa o familia. No podremos saborear la recuperación hasta que la familia española se siente y llegue a un acuerdo en el que la mayoría se sienta cómoda.

La vía federalista propuesta, entre otros, por el partido socialista, es una de las que más están sonando en los últimos meses. Y seguramente si se lleva a cabo y tiene cierto éxito no se deberá a que se trate de un sistema especialmente justo e infalible. A decir verdad, nuestro modelo de autonomías actual es considerablemente más descentralizado que muchas federaciones existentes.

Ilusión. En eso puede radicar el éxito de un nuevo modelo de estado. Una cosa que tienen los independentistas catalanes es justamente eso, ilusión. La ilusión de un proyecto, de construir una nueva forma de vida y un camino próspero conjuntamente. Algo que España en su unidad ha ido mermando poco a poco.

Creo que en un supuesto debate de cambio de modelo, uno de los puntos que pueden desembocar en más conflicto es justamente a causa de uno de los principales puntos por los que valdría realmente la pena un cambio de modelo: Contar España.

A España hay que contarla en todas partes. Es desolador ver como algunos discursos desmesurados y sin fundamento histórico calan en la parte más vulnerable de nuestra sociedad, como las nuevas generaciones, que están indefensos frente a discursos manipuladores y negadores de nuestra historia común. Hay tantas cosas que hemos hecho y conseguido en común, que si se les diese el mismo marketing, silenciaria aquello que nos diferencia.
Hemos llegado a un punto en que son millones los españoles que se desmarcan de la palabra “España”, habiéndolo convertido en un poder kafkiano, extraño, ajeno y prácticamente un enemigo.

En definitiva, si España en su conjunto realmente quiere buscar un nuevo modelo de estado en el que quepamos todos, dejar a un lado la transición (pero rescatando sus valores más primarios), tiene que ser una relación contractual donde predomine la libertad. Pero la libertad como articulación armoniosa y respetuosa entre lo propio y lo común, entre lo singular y lo colectivo. Donde se sobreponga la libertad individual y el desarrollo en común para todos al discurso actual de “lo mio es mio”.

No importa lo perfecto y conveniente que pueda ser un modelo federal o cualquier otro, si falta ese espíritu integrador, el que defiende la voluntad del ser, estar y seguir juntos. Si falla el espíritu de la igualdad y del desarrollo humano como bandera, fallará todo.

no comments
Share

Jorge

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *